
La solución no vendrá en forma de
Austin Powers o de
Wayne Campbell, pero probablemente llegue con
Tarantino en
Inglourious Basterds. Me refiero a la bajona en la carrera de
Mike Myers, que no rueda algo "espectacular" desde hace seis añetes (cinco si contamos la estupenda
The cat in the hat) y ahora, con su último jueguete, se muestra descafeinado pero cachondo, cerdo como casi siempre pero vacío, con ese síndrome de sucesión de gags sin sentido tan peligroso como semidisfrutable para los fans, unos fans a los que dedica un gag "musical" que a mi personalmente me llegó, que quieres que te diga.
Timberlake es crack, eso ya lo sabíamos, como lo buena que está la
Alba, pero hay en la peli una sensación de falta de credibilidad cómica alarmante, sobre todo en el innecesario bizqueo de
Ben Kingsley, único momento donde la vergüenza se vuelve contra la peli como cuando ves
Epic Movie o algo así.
Pero en
Myers confiamos, claro.
Etiquetas: gente con estilo, pelis, pelis de risas, pelis flojeras, pelucas chungas
1 comentarios:
No sé por qué pero no le tengo mucha fe a este film. Igualmente le voy a dar una mirada. Saludos!
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio